CURSO SOBRE SAN PABLO

 

 

TEMA 9: MENSAJE DE LA SEGUNDA CARTA A LOS CORINTIOS

 

En este tema no pretendemos presentar un estudio detallado de la 2ª Carta a los Corintios. Sólo ofrecemos algunos aspectos que sirvan como introducción y ayuden a entender un poquito más y mejor el mensaje de Pablo en esta carta.

1. Datos generales de la 2ª Carta a los Corintios

1.1 La 2ª Corintios no es la segunda carta

Antes que nada tenemos que señalar que la que hoy conocemos como 2ª Corintios no es realmente la segunda carta que Pablo escribe a la comunidad cristiana de Corinto. Tenemos referencias de que Pablo habría escrito a los Corintios al menos una carta anterior a la que hoy conocemos como 2ª Corintios (2ª Cor 2,1-4). Más aún, muchos expertos afirman que la actual 2ª Corintios es el resultado de la fusión de hasta cinco cartas (2ª Cor 2,14-7,4; 2ª Cor 10-13; 2ª Cor 1,1-2.14 y 7,5-16; 2ª Cor 8; 2ª Cor 9). El asunto aún está en discusión.

1.2 Autor, fecha y destinatarios de la carta

En cuanto al autor, los expertos están de acuerdo en que la 2ª carta a los Corintios fue escrita por san Pablo. Sobre la fecha de su escritura, si aceptamos la idea de la fusión, Pablo habría escrito todo el material que forma la actual 2ª Corintios entre la segunda mitad del año 56 y finales del año 57, una parte desde Efeso y otra desde Macedonia. En cuanto a los destinatarios de la carta, Pablo la dirige a los cristianos de la ciudad de Corinto, en su mayoría paganos convertidos al cristianismo, de clase pobre, y también judíos convertidos al cristianismo.

1.3 Motivo de la carta

Parece que la primera carta a los Corintios no tuvo los resultados que Pablo esperaba. Ahora, una parte importante de la comunidad cristiana de Corinto, instigada por unos judeo-cristianos llegados de Jerusalén, rechaza la autoridad de Pablo y le lanza una serie de acusaciones, insultos y calumnias. Al parecer Timoteo, que ha estado en Corinto, le lleva las malas noticias a Pablo, que está en Efeso. Pablo reacciona escribiendo la que hoy conocemos como 2ª Corintios.

1.4 Contenido general de la carta

Dadas las circunstancias que motivan la 2ª Corintios, hay en ella un tema central: el ministerio apostólico, entendido como entrega al servicio del evangelio (4,5), y ejercido bajo el signo de la cruz (6,4-5; 12,9-10).

2. Estructura y mensaje de la 2ª Carta a los Corintios

A continuación presentamos la estructura (o esquema) de la carta y su mensaje. Como ya hemos dicho, lo hacemos de manera muy breve.

Introducción: 2ª Cor 1,1-11

Aquí encontramos el saludo (1,1-2), en el que Pablo reivindica su condición de “apóstol”, indica los destinatarios de la carta y les desea bendición y paz. También hay en la introducción una oración de alabanza a Dios porque conforta en medio de las pruebas (1,3-7), y finalmente Pablo hace referencia a la difícil situación que él ha pasado en Efeso (1,8-11).

 

I. El Ministerio Apostólico: 2ª Cor 1,12-7,16

En esta primera parte, Pablo aborda el tema del ministerio apostólico, no de manera abstracta sino encarnándolo en su propia experiencia evangelizadora. En primer lugar, el hecho de que Pablo no fuera a visitar a los Corintios como había dicho, les causó disgusto e incluso harían acusado a Pablo de “falso”, con lo que se lesionaría el ejercicio de su ministerio. Ante esto Pablo responde defendiendo su sinceridad (1,12-13.15-19) y explicando el motivo por el que no fue a visitarlos como les había dicho (1,23-2,3).

Pablo expresa su satisfacción por ejercer el ministerio apostólico (2,14), no por intereses ni apoyado en recomendaciones humanas como sus adversarios (2,17-3,1-3), sino confiado en la fuerza de Dios que lo ha elegido como ministro de la nueva alianza (3,4-6). Por ser ministro de esta nueva alianza, el servicio apostólico de Pablo es incomparablemente más glorioso que el de sus adversarios (judeo-cristianos llegados de Jerusalén de tendencia judaizante), que son seguidores de Moisés (3,7-11).

Pablo afirma que el ministerio apostólico es don de Dios (4,1), y en el ejercicio de este ministerio Pablo ha sido coherente (4,2) anunciando al único que ha de ser proclamado: Cristo (4,5). Y puesto que este ministerio es don de Dios, su realización también es obra suya, por lo que ha de cumplirse con la entera confianza puesta en Dios en medio de las dificultades, pues El con su fuerza sostiene la fragilidad de quien ejerce este servicio apostólico (4,7-10). También anima a ejercer el ministerio perseverando en las pruebas la esperanza en la futura vida gloriosa e inmortal (4,16-5,1).

Pablo sigue defendiendo su ministerio apostólico frente a los adversarios que quieren restarle autoridad y lo consideran inferior a los doce apóstoles porque él no convivió personalmente con Jesús. Pablo insiste en la sinceridad con la que ha ejercido su ministerio, por lo que los corintios no deberían dejarse embaucar por sus adversarios (5,11-12). Afirma que lo importante no es haber convivido con el Jesús terreno, sino participar del Cristo resucitado (5,16-17). Además, su sacrificio y testimonio son pruebas de que Pablo es un auténtico apóstol (6,3-7).

Pablo finaliza este tema invitando a los cristianos de Corinto a que reconsideren su postura de oposición y que se reconcilien plenamente con él abriéndoles de par en par su corazón (6,11-13; 7,2-4). Este es el propósito que ha movido a Pablo a escribirles estas reflexiones sobre el ministerio apostólico.

II. Colecta a favor de Jerusalén: 2ª Cor 8,1-9,15

En esta parte Pablo trata el tema de la colecta a favor de la iglesia de Jerusalén. Pablo siempre ha tenido esta preocupación de ayudar económicamente a las comunidades menos favorecidas de Palestina (Gál 2,10). Parece que los Corintios captaron este interés y ellos mismos tomaron la iniciativa de la colecta (2ª Cor 8,10). Sin embargo, parece que los Corintios se han enfriado, y por eso Pablo les escribe sobre el asunto, para motivarles a colaborar con generosidad.

Para convencerlos, Pablo utiliza varios razonamientos. En primer lugar Pablo pone el ejemplo de las iglesias cristianas de Macedonia, que a pesar de tener más problemas y ser más pobres han sido generosas en su colaboración en la colecta (8,1-5). Por tanto los Corintios, que presumen de sobresalir en todo, deben sobresalir también en la generosidad (8,7). Y también Pablo pone el ejemplo de Cristo, que por generosa solidaridad se hizo pobre para salvarnos (8,9).

Pablo también apela al amor propio de los corintios, y les dice que él ha contado a los de Macedonia sobre su buena disposición a la colecta y eso ha motivado a los macedonios, de manera que los corintios quedarían en vergüenza si cuando los de Macedonia vayan a visitarlos nos los encuentran con la colecta preparada (9,1-4). Y finalmente Pablo toca la fibra religiosa de los corintios, señalando que en definitiva la colecta es para gloria de Dios, de manera que lo que den con generosidad lo recibirán de Dios en abundancia (9,6-11).

En resumen, el interés de Pablo en esta colecta es de carácter eclesiológico. Pablo, en su ministerio apostólico, quiere prestar un servicio a la consolidación de los vínculos que hacen de las distintas iglesias una sola, manifestando así la universalidad de la Iglesia y la necesidad de la comunicación de bienes de todo tipo entre las diversas comunidades eclesiales (8,14; 9,12-14). Además, el hecho de que iglesias de ambientes paganos colaboren con la iglesia de Jerusalén es signo de la reconciliación entre el pueblo de Israel y los pueblos paganos.

III. Pablo se defiende: 2ª Cor 10,1-12,21

En esta parte Pablo se dedica a defenderse frente a las muchas y graves acusaciones de adversarios “superapóstoles” llegados a Corinto que han logrado arrastrar a buena parta de los cristianos de Corinto contra él, poniendo en duda la autenticidad de su ministerio apostólico. El propósito de Pablo es que los corintios recapaciten, recuperen las esencias más puras y auténticas del evangelio de Jesucristo, y vuelvan a comportarse debidamente. Y al mismo tiempo Pablo traza las líneas de lo que debe caracterizar a un verdadero apóstol cristiano.

En primer lugar Pablo responde a tres acusaciones: que Pablo sólo es atrevido y enérgico cuando está ausente (10,1), que actúa movido por criterios humanos (10,3), y que sólo infunde respeto con sus cartas pero en persona es poca cosa y un desastre como orador (10,10). Parece que los corintios han confundido el modo de proceder de Pablo y no han entendido que él quiere reproducir la dulzura, la mansedumbre y la humildad de Cristo, manifestando así la dinámica de la cruz de Cristo (ver Flp 2,6-8).

En segundo lugar, Pablo pasa al ataque y acusa a sus adversarios: ellos pretenden “saludar con sombrero ajeno”, pues la comunidad cristiana de Corinto es el resultado de los sudores apostólicos de Pablo avalados por la acción divina, mientras que ellos han llegado donde ya Pablo ha trabajado y buscan fama por lo que no han hecho (10,14-16). Pablo también les acusa de autoalabarse, lo cual es un desatino, puesto que la auténtica actividad apostólica arranca de Dios, de modo que el auténtico apóstol no puede gloriarse en sí mismo (10,17-18).

En tercer lugar, Pablo advierte a los corintios del peligro de dejarse embaucar por esos “superapóstoles” que falsean el evangelio (11,1-4). Y pasa a defenderse de otra de las acusaciones que lanzan contra él: que a diferencia de los demás misioneros Pablo no se deja mantener por la comunidad. Parece que los adversarios de Pablo en este punto han logrado convencer a parte de la comunidad de Corinto (11,7-12). Pablo lanza acusaciones durísimas a sus adversarios, considerándolos impostores y “servidores de Satanás” (11,13-15).

Pablo continúa su defensa, y como sus adversarios alardean de ser “ministros de Cristo”, Pablo deja bien claro que la mejor prueba de que él es auténtico servidor de Cristo son los sufrimientos que ha tenido que padecer por ser ministro de Cristo (11,22-33). Y si los “superapóstoles” alardean de experiencias místicas de revelación, ni siquiera en este punto Pablo es inferior a ellos (12,1-4). Pero en todo caso, Pablo sólo se enorgullece de sus debilidades (12,5-10).

Finalmente, Pablo añade un argumento más a la defensa de la autenticidad de su ministerio apostólico: su paciencia a toda prueba y los milagros, de lo cual los corintios son testigos (12,11-12). Y termina expresando su amor entrañable por los corintios, que es en el fondo lo que le ha movido a hacer y decir lo que ha dicho y hecho, con el propósito de conseguir su provecho espiritual (12,14-15.19).

Conclusión 2ª Cor 13, 1-13

En esta parte final de la carta Pablo dirige unas últimas advertencias a los corintios para que recapaciten y cambien, para él no tener que actuar con dureza (13,1-2). Les exhorta a examinarse y pide para que crezcan en la verdad del evangelio (13,5-9). Pablo termina con algunas recomendaciones (13,11), los saludos (13,12) y se despide con la bendición (13,13).

 

Fray Ramón Aníbal Echavarría T. OAR